Estaba en mi casa de playa, cuando a eso de las 3 de la madrugada, me levante de improvisto, sobresaltado sin saber el porque. Me puse de pie y me dirigí hacia la cocina a tomar un vaso de agua. Cuando camine por el pasillo de mi casa, me di cuenta que alguien estaba sentado mirando por la ventana. Espantado de la impresión de ver a alguien dentro de mi casa, me acerque cautelosamente, me puse delante de él y observe que se trataba de un anciano, con su pelo acebollado, vestido en pantuflas, buzo y chalequito de lana, el miedo que sentí en un comienzo se transformo en un calido sentimiento hacia esa persona, que tenía unos ojos redondos y llenos de luz, que reflejaban la luna que se asomaba por mi ventana.
Le puse una mano sobre su hombro sutilmente y le pregunte
-¿Que hace uds. Aquí dentro de mi casa?
A lo que aquel hombre contesto mirándome con una humana sonrisa, y volviendo a observar fijamente el firmamento y la luna. Mientras el silencio a mi pregunta volaba en el tiempo, me sentí sumamente sereno de que aquella persona no me podría dañar en lo absoluto. Inquieto ante lo que vivía, vi sus manos, manos de hombre que pasaron por muchas cosas durante su paso por este mundo.
De improvisto aquel hombre, me pregunto sin dejar de mirar la luna de la que parecía prisionero.
-¿Que sabía yo sobre la vida y la felicidad en el hombre?
Yo recordé al instante haber leído algún libro del filósofo alemán Edmund Husserl –Del que pensé que sería el más adecuado para dar una correcta respuesta a esa pregunta- quien hablaba sobre el ego trascendental y cuestiones fenomenológicas. Respondí, tratándole de dar una respuesta sobre mi conocimiento filosófico. A lo que aquél hombre respondió.
-Esperaba que me dieras tu visión sobre las cosas y no la que dicen otros sobre esta. Por lo que escuche de ti, solo farfullaste palabras al viento que volaron hacia la tumba de Husserl. En ese momento, aquel hombre se río, y me tomo de la mano fuertemente y me dijo.
-Hoy me pose sobre tu ventana, para decirte que la felicidad esta donde tú – mirándome fijamente a los ojos- la busques, y no donde el resto crea que esta la “verdad” ni la “certeza” de las cosas y del universo. Solo somos entes que habitamos este mundo por un tiempo nada más, nuestra vida en este planeta es solo un parpadeo para el tiempo de los dioses. Solo concédete la “posibilidad” de experimentar la felicidad y no seas quien te controle por esto, se quien construya tu destino y arrímate al camino de tu interior quien sabiamente te ayudara a tomar una decisión. No estés inquieto ni ansioso, ten calma y escúchate a ti mismo, que tu eres juez de tus actos.
Quede impresionado con lo que aquel hombre me dijo en ese momento, tenía unas ganas locas locas de conversar con él durante toda la noche y preguntarle muchas de mis inquietudes, sentía que en el podría encontrar tantas respuestas a miles de preguntas que me hice durante todo el tiempo que pase por aquí en la tierra y que finalmente estaría tranquilo y sereno. Cuando me aprontaba a ametrallarlo de preguntas, observe, que aquel hombre de unos 75 años aproximadamente, se desvanecía desde sus pantuflas, convirtiéndose en polvo de estrellas que escurrían en dirección ascendente y luego desaparecían en vapor en el aire. Tuve miedo, puesto sentía que ese hombre era mi respuesta a todos mis problemas y mi tranquilidad a ellos. Cuando continuaba convirtiéndose en polvo en sus rodillas, puse una cara de espanto creo yo y aquel hombre apretó muy fuertemente mi mano y me dijo.
-Supongo que algo escuchaste de lo que te dije, no tengas miedo, se feliz.
En ese momento sentí calma, y logre dejar de lado toda angustia existencial, para darme cuenta que aquella persona se convertía en una señal para mí. A la vez estaba contento, porque imaginaba que aquel hombre estaría muy bien donde quiera que se allá ido; claro esta muy lejano de mi realidad física.
Mire como su mano que apretaba la mía igualmente desparecía, y finalmente vi su hermosa sonrisa, que cerro los ojos y desapareció por completo de ese lugar. Mi interior sabia que su existencia no había terminado a ahí y sentí la alegría de estar acompañado en una noche de verano.
Le puse una mano sobre su hombro sutilmente y le pregunte
-¿Que hace uds. Aquí dentro de mi casa?
A lo que aquel hombre contesto mirándome con una humana sonrisa, y volviendo a observar fijamente el firmamento y la luna. Mientras el silencio a mi pregunta volaba en el tiempo, me sentí sumamente sereno de que aquella persona no me podría dañar en lo absoluto. Inquieto ante lo que vivía, vi sus manos, manos de hombre que pasaron por muchas cosas durante su paso por este mundo.
De improvisto aquel hombre, me pregunto sin dejar de mirar la luna de la que parecía prisionero.
-¿Que sabía yo sobre la vida y la felicidad en el hombre?
Yo recordé al instante haber leído algún libro del filósofo alemán Edmund Husserl –Del que pensé que sería el más adecuado para dar una correcta respuesta a esa pregunta- quien hablaba sobre el ego trascendental y cuestiones fenomenológicas. Respondí, tratándole de dar una respuesta sobre mi conocimiento filosófico. A lo que aquél hombre respondió.
-Esperaba que me dieras tu visión sobre las cosas y no la que dicen otros sobre esta. Por lo que escuche de ti, solo farfullaste palabras al viento que volaron hacia la tumba de Husserl. En ese momento, aquel hombre se río, y me tomo de la mano fuertemente y me dijo.
-Hoy me pose sobre tu ventana, para decirte que la felicidad esta donde tú – mirándome fijamente a los ojos- la busques, y no donde el resto crea que esta la “verdad” ni la “certeza” de las cosas y del universo. Solo somos entes que habitamos este mundo por un tiempo nada más, nuestra vida en este planeta es solo un parpadeo para el tiempo de los dioses. Solo concédete la “posibilidad” de experimentar la felicidad y no seas quien te controle por esto, se quien construya tu destino y arrímate al camino de tu interior quien sabiamente te ayudara a tomar una decisión. No estés inquieto ni ansioso, ten calma y escúchate a ti mismo, que tu eres juez de tus actos.
Quede impresionado con lo que aquel hombre me dijo en ese momento, tenía unas ganas locas locas de conversar con él durante toda la noche y preguntarle muchas de mis inquietudes, sentía que en el podría encontrar tantas respuestas a miles de preguntas que me hice durante todo el tiempo que pase por aquí en la tierra y que finalmente estaría tranquilo y sereno. Cuando me aprontaba a ametrallarlo de preguntas, observe, que aquel hombre de unos 75 años aproximadamente, se desvanecía desde sus pantuflas, convirtiéndose en polvo de estrellas que escurrían en dirección ascendente y luego desaparecían en vapor en el aire. Tuve miedo, puesto sentía que ese hombre era mi respuesta a todos mis problemas y mi tranquilidad a ellos. Cuando continuaba convirtiéndose en polvo en sus rodillas, puse una cara de espanto creo yo y aquel hombre apretó muy fuertemente mi mano y me dijo.
-Supongo que algo escuchaste de lo que te dije, no tengas miedo, se feliz.
En ese momento sentí calma, y logre dejar de lado toda angustia existencial, para darme cuenta que aquella persona se convertía en una señal para mí. A la vez estaba contento, porque imaginaba que aquel hombre estaría muy bien donde quiera que se allá ido; claro esta muy lejano de mi realidad física.
Mire como su mano que apretaba la mía igualmente desparecía, y finalmente vi su hermosa sonrisa, que cerro los ojos y desapareció por completo de ese lugar. Mi interior sabia que su existencia no había terminado a ahí y sentí la alegría de estar acompañado en una noche de verano.


